Cantando en Cubano
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Discomanía y algo más (51)
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DISCOMANÍA Y ALGO MÁS redescubre noticias de la música en Cuba. Mes de junio de 1957. Gran demanda disquera en cuatro provincias cubanas. Las Compras del Mes de las casas Columbia y Kubaney. Nuevo suscriptor de Cantando en Cubano. Escriben al Diario de la Marina la compositora Isabelita Serpa y la cantante Gloria Díaz, quien grabara con la Orquesta Aragón. Producción Montilla con la música de Gilberto Valdés, quien dirige la Orquesta de Madrid. Benny Moré viaja a Puerto Rico. En El Reporte Final, un primer fragmento del artículo titulado Interesante recuerdo sobre la elaboración de los discos LP.
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CANTANDO EN CUBANO
2ª TEMPORADA
Episodio 147: Discomanía y algo más (51)
PREMIUM
Te saluda Gaspar Marrero. DISCOMANÍA Y ALGO MÁS redescubre noticias de la música en Cuba. Mes de junio de 1957. Gran demanda disquera en cuatro provincias cubanas. Las Compras del Mes de las casas Columbia y Kubaney. Nuevo suscriptor de Cantando en Cubano. Escriben al Diario de la Marina la compositora Isabelita Serpa y la cantante Gloria Díaz, quien grabara con la Orquesta Aragón. Producción Montilla con la música de Gilberto Valdés, quien dirige la Orquesta de Madrid. Benny Moré viaja a Puerto Rico. En El Reporte Final, un primer fragmento del artículo titulado Interesante recuerdo sobre la elaboración de los discos LP.
Reviso, otra vez, la columna Grabaciones populares, escrita por Fernando Fernández Bárcena, para el Diario de la Marina.
El discotecario del local situado en San Rafael 111, La Habana, y Jefe del Departamento de Discos de la Compañía Cubana de Radio Philco, José Serra, efectuó, durante once días, un amplio recorrido que abarcó importantes ciudades desde Matanzas hasta Guantánamo. Al referirse al periplo, José Serra comentó a la prensa que, en casi toda la República más allá de la capital, existe un gran mercado, aún virgen, dispuesto a absorber mayores cantidades de grabaciones musicales, nacionales y extranjeras.
A juicio de José Serra, pudo apreciar, en su itinerario por cuatro de las entonces seis provincias cubanas, el incremento de la demanda discográfica, en la misma magnitud en todas partes. Ello demostraba que, en el mercado del disco, si se hace como corresponde todo el trabajo de selección y promoción de las novedades, había una importante fuente de expansión, de modo que la venta de discos cubriera, prácticamente, todo el territorio nacional. Sin embargo, cuando mencionó los discos más vendidos durante su recorrido, el Jefe del Departamento de Discos de la Compañía Philco, en Cuba, solamente habló de que encontró mucha aceptación por la música norteamericana.
Antes de concluir su reseña de aquella excursión por quince ciudades cubanas, José Serra anunció la oferta especial de la Philco. Se refería a la Compra del Mes Columbia correspondiente al mes de julio. Esa opción daba a los melómanos, coleccionistas y amantes de los discos la ocasión de comprar dos producciones en formato de larga duración, o Lp: uno de la llamada música clásica, y otro de música popular, a un precio de once pesos: cinco, cincuenta por cada Lp. Recalco en este punto que el periodista enfatizó, para esta oferta, solamente, en álbumes producidos en los Estados Unidos. Otra oportunidad similar era la Compra del Mes Kubaney, vigente también en el cercano mes de julio de 1957.
El cartero
Para este segmento de DISCOMANÍA Y ALGO MÁS, El cartero nos entrega una gran noticia: otro suscriptor se une a CANTANDO EN CUBANO, lo cual le da la posibilidad de escuchar, además de nuestros capítulos quincenales de los sábados, todos los episodios de esta serie Premium. ¡Y ya son más de cincuenta!
Nuestro nuevo suscriptor nació en Chile, pero siempre demostró mucho interés por la música cubana. Su nombre es Cristian Mauricio Vera. Él ha viajado a Cuba muchas veces. De hecho, estudió en el Instituto Superior de Arte de La Habana. Y, por si fuera poco, Cristian actuó como bailarín junto al Septeto Nacional Ignacio Piñeiro.
Actualmente, Cristian vive en la ciudad española de Barcelona y se desempeña como profesor de bailes cubanos. Debo confesar que me sorprendió, en nuestras comunicaciones, el amplio conocimiento que él tiene acerca de la música y de los músicos de la Isla. Mi estimado Cristian, una vez más te agradezco sinceramente tu deferencia al suscribirte a CANTANDO EN CUBANO. Ahora, quedo a la espera de un nuevo mensaje que me traiga El cartero.
Hablando de mensajes, resulta que, en la edición de Grabaciones populares de la cual me ocupo, el comentarista de discos Fernando Fernández Bárcena, del Diario de la Marina, da cuenta de dos misivas que recibió. Una de ellas la remitió la compositora Isabelita Serpa. En ella, expresa: Recomiendo esta sección a mis amigos, por entender que es conveniente saber la marcha de las grabaciones y las orquestas que las interpretan.
En otra parte de su carta a la columna Grabaciones populares, Isabelita Serpa dice: Soy autora de La blusa azul, chachachá que fue grabado en México por la Orquesta de Enrique Jorrín. Y añade Isabelita que su creación aparece en una película titulada Los tres bohemios. Agrego algunos detalles del filme. Estrenado, precisamente en ese año 1957, Los tres bohemios es protagonizada, nada menos, que por Luis Aguilar, Pedro Vargas, Lina Salomé y Agustín Lara. La película fue dirigida por Miguel Morayta, según libreto de Alfredo Salazar.
También escribió, en aquel mes de junio de 1957, la cantante Gloria Díaz. El redactor Fernández Bárcena recuerda que, poco después de su más reciente grabación en Cuba, él mismo entrevistó a Gloria Díaz en La Habana. Esa grabación, por cierto, fue editada el 3 de mayo de ese propio año 57. Forma parte de cuatro piezas musicales que interpretó Gloria Díaz con la Orquesta Aragón. La primera de ellas tiene, además, la voz de Laíto Sureda, en arreglo del maestro Richard Egües acerca del bolero Mala suerte, del boricua Daniel Santos. La segunda grabación de Gloria Díaz en mayo de 1957 contiene el bolero cha En un tris, de Odila Moreno. Ambas se acoplaron en el disco RCA Victor siete mil 270, Serie 23.
A ese grupo de cuatro piezas musicales grabadas por Gloria Díaz con la Orquesta Aragón corresponden los boleros Por qué llorar, del mexicano Mario Ruiz Armengol, y Carita de ángel, composición de Nelson Navarro. Con estas se conformó el disco siete mil 291, de la Victor. En el mensaje incluido en una tarjeta postal enviada por la intérprete Gloria Díaz a Fernández Bárcena, escribió: Estoy soportando el calor tan grande de Nueva York. Mis grabaciones ya salieron en esta ciudad. Muy pronto estarán en La Habana.
Como parte de una visita a varias discotecas de La Habana, el redactor del Diario de la Marina llegó hasta la discoteca Sonido y Proyección. En el conocido establecimiento, especializado en la venta de discos, Francisco Humara anunció que ya habían llegado las copias de una nueva producción del sello Montilla.
Bajo el código comercial FM 92, fue consignado el disco Ballet cubano. Este Lp contiene seis ejecuciones instrumentales acerca de la música del maestro Gilberto Valdés, quien, para esta producción, dirige la Orquesta de Cámara de Madrid. Contiene, además de la obra que da título al álbum, Ballet Cubano, las páginas musicales Yo vengo de Jovellanos, Baró, Mi rumba, Guaguancó y Tambó. Del disco dice el comentarista Fernández Bárcena que se trata de una colección de aires típicos cubanos, en instrumentaciones de altos vuelos.
El Diario de la Marina informa acerca del viaje de Benny Moré hacia Puerto Rico. Añade que, después, se presentaría en Medellín, Colombia. De acuerdo con las fuentes que consulté, al parecer ese viaje a Medellín no se produjo. El único contacto del Benny con la capital de Antioquia había ocurrido dos años antes, en 1955. Volviendo a la noticia, el periodista del Diario de la Marina consuela, si cabe el término, a los admiradores del Bárbaro del Ritmo: Entretanto, tenemos para recordarle bien, su último hit para la Victor: Manigua.
Acostumbrados como estamos al considerable retraso en la llegada de las producciones RCA Victor al mercado cubano, no nos debe extrañar que este disco siete mil 185, Manigua, por Benny Moré y su Orquesta Gigante, hubiese demorado exactamente ¡seis meses!, después de haberse editado en la planta de los Estados Unidos, el 8 de enero de ese propio año 1957.
El reporte final
En la sección Alta fidelidad, publicada en el Diario de la Marina, aparece el artículo titulado Interesante recuerdo sobre la elaboración de los discos LP. Lo firma Eugenio Vesa, miembro de la Sociedad de Ingenieros de Sonido. Es un artículo extenso, pero, seguramente, resultará muy singular para los coleccionistas. Por ello, te presento, esta vez, un primer fragmento.
El primer párrafo es lapidario: Cuando usted toca un disco Lp no es capaz de pensar cuán complicado es hacer un disco. El autor del artículo, Eugenio Vesa, explica que se necesita una fábrica que sea capaz de conformar un automóvil y, también de armar un reloj de pulsera. Como es lógico suponer, semejante industria trabaja con equipamiento especial y un personal altamente calificado.
Primero, claro, hace falta la música. Para el director artístico de un Lp es un verdadero laberinto: arreglos que resulten adecuados al cantante y al formato orquestal. Todo un rompecabezas que, según el redactor de este artículo, al director artístico le complica la vida, por lo menos, durante una semana. Por otro lado, se comprueban las capacidades técnicas del estudio donde se grabará la música. La consola, el corazón del estudio, debía tener, estoy hablando de 1957, entrada para montar seis micrófonos. Por mi parte te recuerdo que, por los años treinta, se grababa todo con un solo micrófono. Y, cuando comenzó la Panart en Cuba, por los cuarenta, se usaban tres. De más está decir que consola y micrófonos debían ser de primerísima calidad. El sonido captado por los micrófonos llega a la consola y, de ella, pasa a una grabadora de cinta magnetofónica. Hasta finales de 1940, la grabación se hacía directamente a una placa.
Una sesión de grabaciones se desarrollaba durante dos o tres horas. La orquesta y el cantante ejecutan cada obra dos o tres veces; estas se llaman tomas. Entretanto, el grabador se mantiene atento a la consola destacando, en algún pasaje, un instrumento determinado. Y, si hay algún error, ordena detener la grabación. Después, entre el grabador y el director artístico, oído el parecer del intérprete o del director de la orquesta, se selecciona la mejor de las tomas de cada pieza musical. Por supuesto, si se pretende grabar completo el material para un Lp, se efectúan más sesiones de grabación, porque en cada una, cuando más, se obtienen, ya terminadas, cuatro obras grabadas.
Terminado el proceso de grabación, las tomas seleccionadas se editan en otra cinta magnetofónica en el orden concebido por el director artístico. Al editarlas, se insertan trozos de cinta silenciosa de diferente color. Es el momento de escucharlas con detenimiento para hacer los ajustes técnicos pertinentes mediante los llamados ecualizadores. Es de suponer que quien realice este trabajo debe poseer un oído musical muy completo. Al final, queda todo listo para obtener lo que se llama master.
Pero aquí no termina el proceso todavía. Este artículo del ingeniero Eugenio Vesa, en las páginas interiores del Diario de la Marina, continúa explicando cómo se hacía, en 1957, un disco Lp. Comenté al principio que era un trabajo largo. Y, por lo que he recogido aquí comprenderás el porqué de su extensión. Así las cosas, dejo la segunda parte para el siguiente episodio de DISCOMANÍA Y ALGO MÁS.
Con esto termino por ahora. Si te interesaron estos apuntes, ¡házmelo saber en los comentarios! Haz clic en el enlace situado en la descripción. Es Gaspar Marrero quien se despide hasta el próximo capítulo de DISCOMANÍA Y ALGO MÁS, La música en la prensa. Serie Premium, solamente para suscriptores de… CANTANDO EN CUBANO… ¡No te pierdas el próximo episodio!