Cantando en Cubano

Discomanía y algo más (57)

Subscriber Episode Gaspar Marrero Season 2 Episode 156

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DISCOMANÍA Y ALGO MÁS redescubre noticias de la música en Cuba. Mes de agosto de 1960. Continúan las estrellas en el Ali Bar. Grandes éxitos de Benny Moré en Las Villas, donde se esperaba la actuación de Orlando Vallejo. Bertha Dupuy en Caracas y Celia Cruz, con la Sonora Matancera, en México. Colosal programa radial, desde Cuba, por aniversario de Radio Belgrano. Después de la popularidad de sus composiciones, José Dolores Quiñones marcha hacia Europa. En La Habana, todavía, Armando Oréfiche: además de la televisión, preparaba discos para el sello Panart y buscaba nuevas voces para sus Havana Cuban Boys. En El reporte final, la llegada a La Habana del ídolo venezolano Héctor Cabrera.

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CANTANDO EN CUBANO

2ª TEMPORADA

Episodio 156: Discomanía y algo más (57)

PREMIUM

 

 

Te saluda Gaspar Marrero. DISCOMANÍA Y ALGO MÁS redescubre noticias de la música en Cuba. Mes de agosto de 1960. Continúan las estrellas en el Ali Bar. Grandes éxitos de Benny Moré en Las Villas, donde se esperaba la actuación de Orlando Vallejo. Bertha Dupuy en Caracas y Celia Cruz, con la Sonora Matancera, en México. Colosal programa radial, desde Cuba, por aniversario de Radio Belgrano. Después de la popularidad de sus composiciones, José Dolores Quiñones marcha hacia Europa. En La Habana, todavía, Armando Oréfiche: además de la televisión, preparaba discos para el sello Panart y buscaba nuevas voces para sus Havana Cuban Boys. En El reporte final, la llegada a La Habana del ídolo venezolano Héctor Cabrera.

Para este episodio revisamos la edición número 78 de la revista Show, reconocida como la revista de los espectáculos.

Revisando la cartelera de los centros nocturnos de La Habana, en agosto del 60, resulta innegable que la más atractiva propuesta era la del Ali Bar Club. En un episodio reciente, mencioné a la constelación musical que su empresario, Alipio García, supo reunir en su cabaret ubicado en la entonces Avenida de Dolores esquina a la Carretera del Lucero, en las afueras de La Habana. 

Cada noche, en el Ali Bar, actuaban la Orquesta Antillana de Moisés Alfonso y la Típica de Alfonsín Quintana. Según recordaba el propio Alfonsín, sus compañeros del Conjunto Jóvenes del Cayo no regresaron a Cuba tras un viaje al extranjero. El cantante no quiso reemplazarlos y decidió continuar por su cuenta. Esta referencia a su Típica, presentándose en el Ali Bar, es demostración de que Alfonsín Quintana estaba de nuevo en el ambiente.

Los shows del Ali Bar comenzaban a las once y media de la noche y a las dos y treinta de la madrugada. Veamos, finalmente, las atracciones que llevaban tanto público al popular cabaret: Benny Moré, El Bárbaro del Ritmo; Ñico Membiela, calificado por el redactor de la revista Show, como el cancionero de moda; la estilista de la canción romántica, Blanca Rosa Gil, y Celeste Mendoza, La Reina del Guaguancó. Como cantante y animador del Ali Bar, Roberto Jaramil.

Y, ya que hablo de Benny Moré, el corresponsal de Show en la entonces provincia de Las Villas, Miguel Salabarría, reportaba: Gran éxito tuvo Benny Moré con su orquesta en sus actuaciones en la Colonia Española de Placetas y en la de Cabaiguán, los días 16 y 17 de julio de 1960. Y, entretanto, Orlando Vallejo estaba anunciado para actuar en la Sociedad Unión Latina de Zulueta, en la fecha del 13 de agosto. Para esa ocasión, dice el gacetillero, Vallejo contaría con el respaldo de un magnífico conjunto musical.

Más allá de las fronteras cubanas: La cancionera Bertha Dupuy, degustando su colosal éxito en el cabaret Tropicana, viajó a Caracas, Venezuela, para cumplir compromisos artísticos en el cabaret Pasapoga, considerado entonces como el más destacado de los centros nocturnos caraqueños. Junto a Bertha Dupuy, debutó todo el ballet dirigido por el coreógrafo Gustavo Roig. Todo ello, a lo cual agrego la demanda que tuvo entonces su disco Lp editado por el sello Velvet, permite al periodista catalogar a la cantante cubana Bertha Dupuy como una de las grandes luminarias de la canción.

Y, de Caracas, viajamos a México. En agosto de 1960, el Teatro Lírico anunció el debut de Celia Cruz junto a la Sonora Matancera, Las Mulatas de Fuego y otras figuras. Al mismo tiempo, otra empresa, la del Terraza, afirmaba tener el contrato de Celia. De cualquier manera, el corresponsal Antonio Ortiz Izquierdo, desde México, Distrito Federal, aseguraba que, para cuando esta columna esté ante ustedes, ya haya debutado en la capital, la citada Sonora. 

El 9 de julio de 1924 comenzó sus transmisiones, desde Buenos Aires, Argentina, la emisora Radio Belgrano. Al arribar a su trigésimo sexto aniversario, el entonces director de Radio Belgrano le confió a Miguel Sánchez, director de agencias, la responsabilidad de ofrecer, precisamente el 9 de julio de 1960 un programa, más que especial, excepcional. El propio Miguel Sánchez, quien escribió esta crónica para la revista cubana Show, expresó: Entonces recordé cuánto amigo hay lejos y pedí cooperación.

Al pedido del amigo respondió el siempre recordado Humberto Bravo, uno de los grandes realizadores cubanos. Y en los estudios de Radio Progreso, La Onda de la Alegría, se grabó, para Radio Belgrano, un soberbio programa. Cuatro grandes voces cubanas tomaron parte en la audición: Elízabeth del Río, Esther Borja, Olga Guillot y Celia Cruz.

También tomaron parte en ese regalo radial para el aniversario de la señal de Belgrano en Buenos Aires, el trovador Carlos Puebla y el cancionero Fernando Albuerne, con el Coro de Paquito Godino y el acompañamiento de la orquesta dirigida por el maestro Humberto Suárez. Junto a todo ese magistral elenco, dijo sus maravillosas estampas El Acuarelista de la Poesía Antillana, Luis Carbonell.

Al homenaje enviado por Cuba a los 36 años de Radio Belgrano, dedicaron sus palabras el locutor Eddy Martin; el cómico argentino Pepe Biondi, con varios años de permanencia en La Habana; el director de la revista Show, doctor Carlos Manuel Palma, y el propio realizador, maestro Humberto Bravo. El programa contó con la conducción de Enrique del Río y una voz característica de Radio Progreso, Adalberto Fernández.

A propósito, fue precisamente Adalberto Fernández quien llamó por vez primera como Los Estilistas del Chachachá a la querida y cubanísima Orquesta Aragón, la cual, desde agosto de 1955, hasta la actualidad, ¡más de setenta años después!, ha tenido en Radio Progreso, La Onda de la Alegría, su casa, su punto de reunión, su local de ensayos y, también, el escenario de sus grandes triunfos. También La Orquesta Aragón participó en este homenaje. El reporte de Miguel Sánchez, uno de los gestores de este regalo a Radio Belgrano, termina diciendo: No recordamos haber oído jamás, desde Cuba, un programa con tal kilataje artístico.

Claro, ante un ejemplar de Show, es imposible pasar por alto las páginas de la sección Disco Show, a cargo del locutor Juan Manuel Tabares, de Radio Progreso, y miembro de la Cadena Latinoamericana de Comentaristas de Discos.

Los primeros apuntes de Disco Show para esta edición de la revista cubana de espectáculos, fueron dedicados al autor José Dolores Quiñones. Dice de él Juan Manuel Tabares: es, sin lugar a dudas, uno de los primeros compositores cubanos en la actualidad. Entre los hits que llevan la firma de José Dolores Quiñones se recuerdan los boleros Me has dicho que sí, Qué hora es y, sobre todo, Levántate, exitazo de los Hermanos Bermúdez, y Los aretes de la luna, popularizado por Vicentico Valdés. Al momento de publicarse la revista, José Dolores Quiñones se preparaba para viajar hasta Europa.

Y aunque tenía previsto llegar al Viejo Continente, donde tenía contratos ya firmados, el gran Armando Oréfiche, creador de aquella leyenda orquestal que se llamó Lecuona Cuban Boys, no daba abasto en La Habana para cumplir con tanto trabajo que le esperaba. Oréfiche actuaba en programas de la televisión cubana y estaba enfrascado en la grabación de tres discos de larga duración para el sello Panart.

Varias fuentes ubican estas producciones en 1958, pero el dato que aporta esta nota de prensa confirma su realización dos años más tarde. La fama del maestro Oréfiche con sus llamadas rumbas en colores alentó a la Panart a contratarle y, también, a su orquesta Havana Cuban Boys, para una serie de álbumes titulados Rumba blanca, disco 3079; Rumba azul, código comercial 3080, y Rumba colorá’, catalogado en Panart con el número 3081.

Agrega Juan Manuel Tabares, en su sección de la revista Show, que Armando Oréfiche, junto a todo este trabajo en La Habana, andaba en busca de nuevos cantantes para su Orquesta Havana Cuban Boys, creada por él en 1947. Cuenta el comentarista que no son pocos los vocalistas que habían llegado hasta la casa de Oréfiche con aspiraciones de ingresar en la mundialmente famosa orquesta.

Las noticias acerca de Armando Oréfiche van acompañadas por una fotografía, tomada en su casa, junto a su mascota, mientras ensayaba, ante el piano, el repertorio que luego fue compilado en la mencionada serie de tres álbumes de la Panart. Añade el comentarista Juan Manuel Tabares que en esos LP’s se recogen sus creaciones de Rumba blanca, Rumba colorá’, Soy cubano, y La guajira, junto a los títulos Cariñosamente, Sin compromiso y Carnaval del Uruguay. Se esperaba que, en pocos días, la serie Panart con la música de Oréfiche y sus Havana Cuban Boys llegara a las discotecas cubanas, a Europa y a todo el continente americano.

El reporte final

Un amplio reportaje gráfico en la revista Show da la noticia en gran titular: Viene a La Habana Héctor Cabrera, uno de los nuevos ídolos de América. Las primeras líneas del trabajo periodístico destacan a Héctor Cabrera como uno de los cantantes venezolanos de mayor jerarquía y su nombre se baraja entre los tres grandes ases del país. Al momento de darse a conocer su visita a Cuba ya Héctor Cabrera ganó dos importantísimas distinciones: el Bolívar de Oro y el Guaicaipuro de Oro.

Personalmente, recuerdo el gran triunfo del artista desde su debut ante las cámaras de la televisión cubana. Fue en un programa de CMQ Televisión, Canal 6 en La Habana, donde el rostro y el estilo de Héctor Cabrera conquistó, por vez primera, al público de la Isla. Entre los planes estaba la grabación de dos discos de larga duración en estudios de La Habana. El primero de ellos, titulado Amar y vivir, fue editado por el sello Kubaney, número 208. Le acompañaron dos grupos venezolanos, Los Naipes y los Hermanos Oropeza, y la orquesta dirigida por el maestro Adolfo Guzmán.

El segundo disco Lp con grabaciones del cantante venezolano Héctor Cabrera en La Habana, efectuadas en 1960, correspondió al sello Velvet. Lleva por título La voz romántica de Venezuela. En esta producción, la dirección orquestal también corrió a cargo de Adolfo Guzmán. Revisando los acoples de los dos álbumes, encontramos páginas cubanas como Herido de sombras, de Pedro Vega, y Libre de pecado, del propio maestro Guzmán. Otros hits de Héctor Cabrera en estos registros fueron La novia, Buenas noches, mi amor y Llorando me dormí.

Al momento de presentarse por primera vez en Cuba, el venezolano Héctor Cabrera completaba, junto a Adilia Castillo y Alfredo Sadel, la trilogía de voces más sobresaliente de su país. Héctor comenzó en el canto en un programa de aficionados por Radio Continente. Durante su carrera, hasta entonces, compartió con grandes figuras como el lamentablemente desaparecido cantante mexicano Nicolás Urcelay y los cubanos Fernando Albuerne, Olga Guillot, Marta Pérez, Bertha Dupuy y Manolo Álvarez Mera. Este reportaje cierra con una noticia para los discómanos: estaba por salir a la venta un disco sencillo de la Velvet con el que sería su gran hit: El pájaro chogüí.

Con esto termino por ahora. Si te interesaron estos apuntes, ¡házmelo saber en los comentarios! Haz clic en el enlace situado en la descripción. Es Gaspar Marrero quien se despide hasta el próximo capítulo de DISCOMANÍA Y ALGO MÁS, La música en la prensa. Serie Premium, solamente para suscriptores de… CANTANDO EN CUBANO… ¡No te pierdas el próximo episodio!