Cantando en Cubano

Discomanía y algo más (62) El Directorio Musical 1939

Subscriber Episode Gaspar Marrero Season 2 Episode 163

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¡Bienvenidos a una nueva entrega de nuestra serie Premium! En este episodio, Gaspar Marrero desempolva una joya bibliográfica de incalculable valor: el Directorio Musical de 1939, editado por José María Arriete y Bambiteli.

Más que una simple guía, este documento es un retrato fiel del competitivo y complejo sistema bailable en Cuba, hace más de ochenta años, donde más de 110 agrupaciones luchaban por el favor del público.

En este episodio descubrirás:

·       El Mapa del Ritmo en 1939: Un recorrido por las oficinas de la Unión Sindical de Músicos y la Asociación de Conjuntos Típicos, liderada por figuras como Valentín Cané, fundador de la Sonora Matancera.

·       Las Reglas del Juego: Las curiosas advertencias del Directorio sobre las "faltas de los músicos" (llegar tarde o bailar en el trabajo) y la defensa férrea del pago de los derechos de autor, que ya era un tema candente hace ocho décadas.

·       El Peligro del "Yerbazo": Las crónicas de la época sobre los contratos fraudulentos y las anécdotas de leyendas como Agustín Ribot, cantante y guitarrista, y Roberto Espí, bolerista y director del Conjunto Casino, acerca de la dura realidad de músicos que terminaban la fiesta sin cobrar un centavo.

·       Quién era Quién: Repasamos la lista estelar del Directorio: desde la Emperatriz del Danzonete Paulina Álvarez, pasando por la Casino de la Playa y los Hermanos Castro, hasta la presencia de un jovencísimo Vicentico Valdés.

·       La Explosión de las Orquestas Femeninas: El registro de agrupaciones como Anacaona, Ensueño y las Hermanas Álvarez, que ya marcaban pauta en el ambiente musical habanero.

·       Septetos y Charangas: La vigencia del Septeto Nacional, la Sonora Matancera y las típicas de Arcaño y Joseíto Fernández en un mercado saturado de talento.

Fuentes y Archivos:

Este episodio se basa en el ejemplar original del Directorio Musical de 1939 facilitado por el coleccionista caleño Jaime Suárez Cuevas y crónicas de la revista Bohemia.


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CANTANDO EN CUBANO

2ª TEMPORADA

Episodio 163: Discomanía y algo más (62)

El Directorio Musical 1939

PREMIUM

 

 

Te saluda Gaspar Marrero. DISCOMANÍA Y ALGO MÁS se apoya, esta vez, en una publicación de incalculable valor, cuya copia me envió, desde la ciudad colombiana de Cali, el coleccionista y entusiasta amigo Jaime Suárez Cuevas. No es una publicación entre tantas. Es un retrato del entorno musical bailable en la Cuba de hace más de 80 años.

Desde inicios de los años 20, el baile popular se había convertido, en Cuba, en un gran negocio. Los festejos bailables, hasta entonces desarrollados en locales de pequeñas dimensiones, se mueven a otros de mayor amplitud, para permitir más afluencia de público. En consecuencia, se establece la competencia musical: cada agrupación debía perfeccionarse. Y, al actuar en lugares grandes, a falta de la amplificación eléctrica del sonido, los sextetos y septetos tuvieron necesidad de añadir, entre otros instrumentos musicales, la trompeta y el contrabajo. 

Del significado del baile popular y su importancia en el ámbito musical de la época, da fe una muy singular publicación. A título personal, José María Arriete y Bambiteli, entonces Comisionado General de la Unión Sindical de Músicos de Cuba, editó, en el año 1939, una guía titulada Directorio Musical. Como subtítulo, estos lemas: Las mejores Orquestas, Los mejores Septetos. Y, en un recuadro, una sugerencia: Conserve esta Guía y podrá comunicarse con su orquesta o conjunto preferido. Junto a su cargo de Comisionado General de la Unión Sindical de Músicos, Arriete y Bambiteli presidía la Asociación Cubana de Conjuntos Típicos e Instrumentistas.

La dirección de las oficinas de la Unión era Blanco 116, altos, La Habana. Compartían la directiva los comisionados de Despacho, Financiero y de Organización del Trabajo. Entre los delegados a la denominada Junta de Gobierno de la Unión, se leen nombres reconocidos como los de Antonio Castro, uno de los cuatro Hermanos Castro de la famosa orquesta; Lorenzo Pego, director de Los Diplomáticos, y el maestro Osvaldo Estivil. De otra parte, la Asociación Cubana de Conjuntos Típicos e Instrumentistas radicaba en Estrella 117 bajos. Junto al presidente Arriete, la encabezaban José Luis González Palomino, como Secretario General, y Valentín Cané, director y fundador de la Sonora Matancera, al frente de la Tesorería.

Estas pocas páginas, en formato de folleto, resultan importantísimas para analizar el entorno musical cubano de la época. Se hace imprescindible, pues, repasar algunas de sus páginas. El propio Arriete y Bambiteli define el objetivo del folleto:Al iniciar en el pasado año, se refiere a 1938, la publicación de este Directorio Musical no esperamos que el éxito premiase nuestro esfuerzo: obtuvo rotundo e inmediato éxito. Sociedades, Empresas, Particulares, y lo que más nos sorprendió, hasta bibliotecas públicas, solicitaron esta modesta guía musical. Agradecemos profundamente el favor del público y en particular, el de nuestros estimados compañeros. Habana, abril de 1939.

Varios elementos destacan en estos pocos párrafos. La publicación resalta a orquestas y conjuntos. En tan temprana etapa, aunque alguna que otra agrupación, como el Septeto Casino, ya incluía dos trompetas en su formación instrumental, no se había generalizado aún la denominación que grupos de este tipo asumirían después: conjunto. Pero esa mención constituye, sin duda, muestra de algo que ya estaba en el ambiente. Esta segunda edición de Directorio musical sólo reúne las coordenadas de agrupaciones bailables, ya fueran las que ejecutaran música cubana o aquellas de los aires españoles.

En sus páginas, además de la guía propiamente dicha, aparecen notas referentes a la relación músicos - Unión Sindical - contratante. Las mismas retratan cómo se manejaban tales asuntos. En caso de las llamadas Faltas de los músicos, se explica: Puede que un músico llegue tarde a la fiesta… puede que baile… puede que descuide su trabajo… puede que produzca un disgusto, todo esto es muy humano. Usted no debe hablar mal de los músicos por esta pequeñez. Su obligación es darle cuenta por escrito inmediatamente a la Unión Sindical de Músicos de Cuba.

Respecto a la posibilidad de la llamada retención del contrato, el autor de este Directorio Musical, Arriete y Bambiteli alerta:  Ni retenga el contrato ni permita que se lo retengan. Eso es pernicioso y se presta a duda. Ni la Sociedad debe retenerlo, ni permitirle al director que lo retenga en su poder. Ambas partes deben interesar la inmediata intervención de la Unión Sindical de Músicos cuando esto ocurra.

Aparentemente, ningún detalle del vínculo músico - legal parece ser obviado por José María Arriete. Convencido de que resulta muy difícil, casi imposible, acceder, más de ochenta años después, a la edición que describo, paso a detallar los párrafos de este Directorio Musical 1939 que muestran el contexto donde los músicos cubanos se desenvolvían. 

Un acápite en este interesante documento se titula El derecho de los autores. Nótese que, hace más de ochenta años, ya existía este problema dentro del sector musical. Al respecto, dice Arriete y Bambiteli: Nos unen lazos de fraternidad con los autores literarios y musicales. Quien trata de burlar el pago de sus derechos, amparados por la ley, es como si tratara de burlarse de nosotros mismos.

Más adelante, se enuncia: La nueva legislación penal establece sanciones contra el músico que ejecute obras sin autorización de su autor. En virtud de esa ley, la Unión se ve obligada a defender a sus asociados, contra un posible delito y suspende el servicio de orquesta, en los casos que se niegue el pago de los derechos de autor. Ningún cubano debe negarse a pagar el derecho de los que pasan su vida dedicados a la tarea de producir bellas melodías populares.

Este segmento del Directorio Musical termina de este modo: La autoridad está obligada a intervenir cuando no se pagan los derechos de autor. La fiesta puede ser suspendida por la autoridad. Es vergonzoso el espectáculo que se ofrece cuando personas incapacitadas, o testarudas, se niegan a pagar los derechos de autor, derecho que es sagrado en todos los países civilizados.

Más adelante, se lee esta importante nota: ¡Cuidado! Cuando un Director de Orquesta o de Conjunto Típico le presenta contratos particulares, es porque, o no está asociado, o tiene problemas con la colectividad. Si usted desea mantener buenas relaciones con la Unión Sindical de Músicos de Cuba, o con la Asociación Cubana de Conjuntos Típicos e Instrumentistas, rechace los contratos particulares. No contrate personal que esté en pugna con la Unión.

Otro aviso importante para los llamados contratantes de bailes: No admita sustituciones de orquestas, elija usted libremente su orquesta preferida. Pida informes urgentes a la Unión sobre toda contratación de orquesta que haga. La Unión y la Asociación de Conjuntos le garantizan sus derechos y cuidan del cumplimiento de las obligaciones contraídas por sus asociados.

Más advertencias en defensa de la clase musical: No pagar a los músicos trae consecuencias desagradables. Hay que carecer de seriedad y de prestigio para mandar a trabajar a un grupo de hombres, con mira a un negocio, y luego, no pagarle. En el párrafo que sigue, el redactor del Directorio Musical explica: El músico trabaja para sostener su vida y la de su familia. No piense usted erróneamente que al músico no le interesa cobrar su trabajo y que sólo se contenta con disfrutar de la fiesta o el espectáculo. El músico no es más que un obrero, cuyo trabajo le produce, a veces, para vivir.

Directorio Musical, en esta edición del 39, organiza toda información en tres formatos: a página completa con fotografías; tipo tarjeta de presentación y, cual guía telefónica, una relación nominal de cuanta agrupación de música popular ofreciera sus servicios. Paso revista a los datos del Directorio. A toda plana, con algunas fotos adjuntas, se hallan las coordenadas de las siguientes agrupaciones: Paulina Álvarez, La Emperatriz del Danzonete y el Bolero Son; Cheo Belén Puig, Una orquesta que pide el público; Fernando Collazo y La Maravilla del Siglo, y otras orquestas como la Casino de la Playa, los Hermanos Palau y la de Belisario López. También, la de los Hermanos Castro y la Cosmopolita, con sus cantantes Emilio de los Reyes y Vicente Valdés. ¡El mismo… Vicentico Valdés en 1939!

Las agrupaciones registradas en este Directorio Musical, en formato tarjeta de presentación son: las orquestas de Alfredo Brito y Armando Beltrán; las femeninas Ensueño, Renovación, Cubanacán, Hatuey, Anacaona y Hermanas Álvarez; la Orquesta Hermanos Lebatard, la de René Touzet, la Sevilla Biltmore, dirigida por Osvaldo Estivil, y la Orquesta Chepín Chovén, de Santiago de Cuba, con una oficina en Aguiar 159. En cuanto a los septetos, se relaciona a la Sonora Nacional; el Septeto Casino La sensación musical del año; el Septeto Nacional, la Lira, la Gloria y la Sonora Matancera, así como el Septeto Bolero de 1935. 

Y las orquestas típicas, conocidas años después como charangas, son, entre otras, Hermanos Contreras, Siglo Veinte, Romeu, la Orquesta Gris y las típicas de Neno González, Aniceto Díaz, Miguel Tachit, la Maravilla de Arcaño y la de Joseíto Fernández. Por si todo esto resultara poco, esta guía compila dirección de oficinas y teléfonos de otros 53 grupos de música popular: ¡110 en total!, si agregamos los de párrafos precedentes. Sólo en 1939. Despuntar, destacarse en medio de una multiplicidad de orquestas, sextetos, septetos y típicas, debió ser una verdadera hazaña para cualesquiera de las agrupaciones de mayor popularidad.

Veamos, por último, las características del público, el consumidor, si podemos llamarle así, de toda esta música, ejecutada por más de ¡cien agrupaciones a un tiempo, ¡en 1939! Años después, en 1952, el periodista Francisco Vergara, de la revista Bohemia, explicó: En Cuba, los conjuntos y las orquestas populares también tenían sus simpatizadores, como el cancionero, la actriz o la soprano. Añade: Los había, de un extremo a otro de la Isla, partidarios de determinado grupo musical. Por distintos motivos que cada cual podía explicar, había fanáticos de la Sonora Matancera, de la orquesta Riverside o del Conjunto Casino.

En inolvidable ocasión, entre muchas otras, conversé largamente con Agustín Ribot, cantante, compositor y guitarrista, y con Roberto Espí, vocalista y director del Conjunto Casino. Al preguntarles acerca de cómo se desenvolvía el ambiente musical en su tiempo, visto desde la perspectiva del propio músico, y no desde el punto de vista de bailadores, melómanos o periodistas, Espí me contó, de modo contrastante, del yerbazo, cuando un contratante se iba del baile y no pagaba al final, o aquel que, al terminar la fiesta decía: Bueno, ¿ustedes han visto como ha quedado esto? Sentencia inapelable: a recoger y para la casa, porque no habría pago para nadie. Ribot me dijo una frase cargada de sarcasmo: Esto parece un cuento de hadas

He querido esta vez, mediante un documento olvidado del año 39, describir los entresijos de aquella época. Quizás, en otro episodio, volvamos a descorrer el velo pudoroso que intenta ocultar, en los rincones de nuestra memoria, las barreras que los músicos debieron sortear para escribir, nota a nota, noche a noche, las pequeñas grandes historias de la música cubana.

Con esto termino por ahora. Si te interesaron estos apuntes, ¡házmelo saber en los comentarios! Haz clic en el enlace situado en la descripción. Es Gaspar Marrero quien se despide hasta el próximo capítulo de DISCOMANÍA Y ALGO MÁS, La música en la prensa. Serie Premium, solamente para suscriptores de… CANTANDO EN CUBANO… ¡No te pierdas el próximo episodio!