Cantando en Cubano

Discomanía y algo más (63) Hill Olvera en La Habana

Subscriber Episode Gaspar Marrero Season 2 Episode 165

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¡Bienvenidos a una nueva entrega de nuestra serie Premium DISCOMANÍA Y ALGO MÁS, La música en la prensa ! En este episodio, Gaspar Marrero tira de un hilo histórico que comienza con una fotografía de julio de 1957 para revelarnos una de las polémicas más fascinantes de la época: el misterio del "órgano que habla".

Exploramos la visita a Cuba del joven músico mexicano Ernesto Hill Olvera , cuya técnica para hacer "vocalizar" a su instrumento desató un debate nacional entre músicos, críticos y hasta clérigos sobre si se trataba de una genialidad o un ingenioso truco.

En este episodio descubrirás:

·        La Joya de la RCA Victor: Analizamos una fotografía histórica en los estudios de Radiocentro (CMQ) donde coinciden Hill Olvera, el trío Los Tres Ases y los directivos de la Victor Internacional para una sesión de grabación legendaria.

·        ¿Genio o Farsante?: Repasamos la encuesta de la revista Bohemia de 1956. ¿Qué opinaban maestros como Gonzalo Roig y Odilio Urfé sobre el sonido humano del órgano? ¿Y por qué el Padre Sudupe, el organista más culto de Cuba, apostaba un millón de pesos a que era un truco?

·        El Reto de Tropicana: La anécdota de Alberto Ardura y el órgano Hammond que confirma que no había trampa en el talento del músico mexicano.

·        La Respuesta del Ingenio Cubano: Cómo la música popular respondió a la moda del órgano con guarachas humorísticas de Luisito Pla y Eduardo Saborit , interpretadas por el Trío Servando Díaz y los Hermanos Rigual .

·        El Triste Final de una Sensación: Un recorrido por la breve carrera de Hill Olvera, quien pasó de saturar el mercado discográfico del continente a morir en el olvido con apenas 30 años.

Fuentes y Archivos:

Este episodio se basa en crónicas de Fernando Fernández Bárcena en el Diario de la Marina , reportajes de Oscar Boffill en Bohemia y la sección Tele-Radiolandia de julio de 1957.


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CANTANDO EN CUBANO

2ª TEMPORADA

Episodio 165: Discomanía y algo más (63)

Hill Olvera en La Habana

PREMIUM

 

 

Te saluda Gaspar Marrero. Una foto publicada en la prensa de La Habana, en julio de 1957, parecía ser suficiente para una simple nota en este episodio. Pero la averiguación me condujo a una historia verdaderamente peculiar. Tanto así, que la presento, de forma íntegra, en este episodio de DISCOMANÍA Y ALGO MÁS.

Como ya es casi una cita obligada, echamos una ojeada a la sección Grabaciones populares, escrita por el comentarista Fernando Fernández Bárcena para las ediciones dominicales del Diario de la Marina.

La edición que repasamos cuenta con una fotografía valiosísima. Posiblemente haya sido tomada en los estudios del Circuito CMQ en el edificio habanero de Radiocentro. Era en esas instalaciones donde, comúnmente, la RCA Victor efectuaba sus sesiones de grabación para sus discos. La imagen es una verdadera joya. Lástima que el procesamiento digital, como suele suceder, antepone el carácter legible de los textos, debido a su caudal informativo, a las imágenes lo cual las daña considerablemente, ya de por sí estropeadas por el paso del tiempo.

Hablemos ahora de la foto en sí. Se obtuvo en un programa de grabaciones del singular músico mexicano Ernesto Hill Olvera y su Órgano que Habla. Aparece el artista sentado ante un órgano. Rodean a Hill Olvera los integrantes del trío mexicano de Los Tres Ases, quienes también andaban en gestiones fonográficas por La Habana. Junto a todos ellos, el señor Johnny Camacho, jefe de grabaciones de la Victor Internacional; el productor artístico de la RCA Victor en Cuba, Eliseo Valdés, y el grabador, Jorge Penichet.

El periodista del Diario de la Marina abunda en detalles: Ernesto Hill Olvera, el capacitado artista ciego que produce en el órgano claras y precisas sonoridades que se asemejan a la vocalización humana, ha sido el eje central de las nuevas producciones RCA. Precisamente, el mencionado Johnny Camacho asistía al programa fonográfico en CMQ, a fin de aquilatar, personalmente, el desarrollo de las sesiones.

Las presentaciones en Cuba de Hill Olvera fueron precedidas, recuerda el redactor, por una verdadera avalancha de discos que saturó el mercado nacional por algún tiempo. En cuanto a las grabaciones que refiero, tuvieron lugar a mediados de julio de ese año 57. Para ello, Ernesto Hill Olvera recibió el apoyo de una gran orquesta, conformada por una adecuada selección de sus integrantes. Aprovechando la estancia en La Habana de Los Tres Ases, ellos también respaldaron musicalmente al famoso órgano. Y, tal y como comenté en otro episodio, el popular trío mexicano efectuó, por esos días, igualmente, otra serie de grabaciones para la RCA Victor. El director artístico de la Victor en Cuba, Eliseo Valdés, informó que tanto las tomas que se obtuvieran de las grabaciones de Hill Olvera, como las de Los Tres Ases, estarían en el mercado, como discos sencillos, en sus dos formatos al uso, a 45 y 78 vueltas por minuto.

Dicho todo esto, me detendré en la figura de Ernesto Hill Olvera y, sobre todo, de su órgano que habla. Exactamente un año antes de publicada esta fotografía, en la edición de la revista Bohemia del 15 de julio de 1956, el periodista Oscar Boffill, reflejó opiniones recogidas acerca de esta pregunta: ¿Es un show o un genio este ciego que hace hablar al órgano? Así se titula este reportaje, conseguido gracias a la coordinación de Ricardo Cardet. 

Casi como respuesta propia, o como incitación al debate, el periodista de Bohemia, Oscar Boffill, dice en su primer párrafo: Ernesto Hill Olvera, el ciego mexicano que hace hablar al órgano, ¿qué es? Por de pronto, opina el propio redactor, la sensación del Continente; y en Cuba también las familias corren en tropel hacia el radio, cuando las estaciones repiten y repiten los escasos discos que tienen del organista.

Fue de ese modo como el reportero de Bohemia, concretó una encuesta. Preguntó a músicos, fabricantes de instrumentos musicales y a miembros de la crítica especializada. En síntesis, las impresiones, lógicamente, son variopintas. Leo este párrafo: Para unos, Ernesto Hill Olvera es, de cierto, un músico prodigioso, es decir, genial, si es que el genio es una larga paciencia; para otro, un farsante; para éste, un descubridor; para aquel, un ensayo que puede durar siglos o no durar semanas.

Para complacencia de los cubanos, se afirmaba que la primera pieza musical que Hill Olvera seleccionó, con la intención de que su órgano la cantara, fue Quiéreme mucho, aquellos versos de Agustín Rodríguez y Roger de Lauria musicalizados por el maestro Gonzalo Roig. El propio autor escuchó dos veces, en un tocadiscos, la versión del singular órgano. Y esto dijo el maestro Roig: ¿Por qué Ernesto Hill Olvera pudo lograr en unos meses, en un cafetín de México, lo que no pudieron conseguir, durante siglos, los monjes en sus salas musicales de Europa? Asimismo, Gonzalo Roig explicó: Hill Olvera hace al órgano pronunciar palabras, el registro le da colorido de voz humana pronunciada.

Del mismo modo, Oscar Boffill formuló la misma pregunta Odilio Urfé, director del entonces Instituto Musical de Investigaciones Folklóricas de Cuba. El maestro Urfé contestó: Sin duda alguna, el arte de este joven músico constituye una sorpresa inusitada. Olvera, en efecto, hace cantar al órgano, aunque no perfectamente, gracias a un singular conocimiento sonoro de los timbres de ese colosal instrumento.

Más de la pesquisa de opinión hecha por Oscar Boffill, para la revista Bohemia, acerca de Ernesto Hill Olvera y su Órgano que Habla. Así, llegó ante el Padre Sudupe, reconocido en aquella época, año 1956, como el organista más culto y perfeccionado de Cuba. Este fue su criterio: En eso hay truco. Yo apostaría un millón de pesos, si los tuviera, a que Hill Olvera no hace hablar el órgano, por sí mismo y en sí mismo, en una canción cuya letra sea desconocida para el público. Y el Padre Sudupe lanzó un reto al reportero de Bohemia: Haga usted mismo la prueba cuando vengan discos cuya letra usted no conoce. No entenderá una sola palabra.

Mientras, Carlo Borbolla, quien era copropietario de la única fábrica de órganos en Cuba, afirmó: Es posible que este descubrimiento llegue a iniciar una nueva modalidad de tocar el órgano. Felicito a Ernesto Hill Olvera por este curioso logro. Y un organista de cabaret, el joven argentino Nito Frascá, establecido entonces en La Habana, dijo: Lo que Olvera ha hecho como organista es tan sencillo como el huevo de Colón: no se podía, pero él pudo. Y, atento a su público, Nito Frascá aseguró: Tengo que practicar enseguida a ver si puedo hacer igual que Ernesto Hill Olvera, ¡porque todo el mundo me pide que haga hablar al órgano!

Regreso a las grabaciones de Ernesto Hill Olvera y su Órgano que Habla. Si se revisa la red de redes, en lo referente a la discografía, se detectan incorrecciones, incluso, en las producciones originales y sus respectivas etiquetas. Y resulta imprescindible exponer algunas aclaraciones.

Como expliqué al comienzo de este episodio, la edición del Diario de la Marina, fechada el 21 de julio de 1957, recoge la fotografía tomada en pleno estudio de grabación, en La Habana, donde coincidieron Hill Olvera y el trío Los Tres Ases que, por entonces, actuaba en Cuba y, al mismo tiempo, también realizaba programas fonográficos para la RCA Victor. Dije, asimismo, que tales sesiones tuvieron lugar, tal y como lo refleja la prensa, a mediados de julio de 1957.

La presencia, en aquella ocasión, del director artístico Eliseo Valdés y del operador Jorge Penichet, constituyen pruebas de que esos registros de sonido se captaron en La Habana, Cuba, posiblemente en los estudios de CMQ. Sin embargo, repasando las etiquetas de diferentes producciones de Hill Olvera, todas, absolutamente todas, muestran la inscripción: Grabado en México.

Ahora, trataré acerca de lo expuesto a la revista Bohemia por el Padre Sudupe, acerca de que se trataba de un truco, sin más ni más, y que apostaba un millón de pesos a que, cuando se escuchara un disco de Hill Olvera donde la melodía no fuera conocida por el público, los oyentes no captarían la letra sugerida por el órgano. Una semana después de publicada en Bohemia la encuesta de Oscar Boffill, su colega Francisco Vergara, en las páginas de Tele-Radiolandia, afirma que comprobó eso mismo: el público sí entendía las letras y, en consecuencia, el Padre Sudupe perdería la apuesta.

Una anécdota que lo aclara todo: el redactor de Tele-Radiolandia, en Bohemia, explicaba que, en el año 56, un año antes de las grabaciones de las cuales hablamos, el representante del cabaret habanero Tropicana, Alberto Ardura, viajó hasta Ciudad México, precisamente, para contratar a Ernesto Hill Olvera. Luego de firmado el documento, Alberto Ardura le preguntó al singular músico: ¿Usted traería su órgano a La Habana? La respuesta de Hill Olvera fue concluyente: Si ustedes tienen allá en La Habana un órgano Hammond como el que uso aquí, no tendré que llevar mi órgano. En caso de que todo resultara una farsa, el organista hubiera exigido viajar con su instrumento. Así es que, definitivamente, no había trampa.

Y, para finalizar el asunto, imposible olvidar la agudeza de los músicos populares, quienes, a cualquier tema, como se decía en el argot, le sacaban una guaracha, igualito a como lo hacía Antonio María Romeu, recogiendo la historia de su tiempo en los títulos de sus danzones. Sucedió que la polémica que describí fue más allá de las personalidades entrevistadas para Bohemia. Entonces, dos compositores cubanos, Luisito Pla y Eduardo Saborit, reflejaron, a su modo, el impacto de aquel asombroso organista.

Teniendo en cuenta la tantas veces reflejada acción retardada de la Victor, es probable que la primera guaracha donde se refleja la popularidad y, al mismo tiempo, la curiosidad en torno al famoso órgano, haya sido la que grabaron, en México, los cubanos Hermanos Rigual, con la Orquesta de Rafael de Paz. La fecha que se anota en las enciclopedias debe corresponder a la edición del disco: 30 de octubre de 1956. Su autor, Luisito Pla, tituló a su guaracha El órgano que habla. Desafortunadamente, no he localizado la grabación.

En cambio, sí encontré otras dos grabaciones realizadas en Cuba. Pocos días después de publicada en Bohemia el reportaje acerca de si lo de Hill Olvera era un show o una genialidad, en agosto de 1956, el Trío del ya mencionado Luisito Pla grabó para los discos cubanos Panart, otra guaracha: El órgano está de moda, del propio Luisito.

Finalmente, en octubre del propio año 56, el guitarrista y autor cubano Eduardo Saborit compuso aquello de El órgano me tiene loco, grabada, también en Panart, por el Trío Servando Díaz. En el disco interviene el organista Rafael Morales. Como puedes apreciar, guarachas cubanas al fin, estas composiciones llevan el original toque humorístico y costumbrista del cubano.

Nacido en Aguascalientes, México, en 1936, Ernesto Hill Olvera tenía apenas diecinueve años, cuando debutó en Cuba, y veinte cuando efectuó sus grabaciones en La Habana. Según se afirma, el joven Ernesto tocaba su órgano en un restaurante mexicano. El propietario del lugar le exigió que también cantara. Si no lo hacía, sería despedido. Fue de ese modo como el muchacho hizo cantar a su órgano. Su fama fue efímera. Pobre y totalmente olvidado, Ernesto Hill Olvera falleció en 1967. Contaba solamente treinta años de edad.

¿Ya ves? Bastó una foto de un diario de La Habana para hurgar de nuevo en los archivos.

Con esto termino por ahora. Si te interesaron estos apuntes, ¡házmelo saber en los comentarios! Haz clic en el enlace situado en la descripción. Es Gaspar Marrero quien se despide hasta el próximo capítulo de DISCOMANÍA Y ALGO MÁS, La música en la prensa. Serie Premium, solamente para suscriptores de… CANTANDO EN CUBANO… ¡No te pierdas el próximo episodio!